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Las dificultades en la audición y el lenguaje son aspectos, ambos, que se pierden de vista en la educación secundaria. Si el alumno no aprende las reglas ortográficas, tiene una caligrafía que deja mucho que desear, separa las letras de una misma palabra o escribe textos incoherentes, casi siempre decimos que la responsabilidad es del Profesor de Comunicación que no le enseñó bien. Ya casi ningún docente de educación secundaria piensa siquiera en la existencia de problemas específicos que pueden afectar diversas áreas del aprendizaje.

Precisamente de este tema quisiera hablarles hoy, de uno de los problemas de aprendizaje del cual se conoce poco en nuestra realidad inmediata, sin embargo, es uno de los más frecuentes: la disgrafía. Esta dificultad específica de la escritura se puede definir sencillamente como la “escritura defectuosa sin que un importante trastorno neurológico o intelectual lo justifique”[1] que “afecta a la forma (motor) o al significado (simbolización)” [2] de lo que se escribe. Parece poco, pero es un problema bastante extendido.

Muchas de las dificultades de aprendizaje, suponemos, deberían haberse superado en el transcurso de la Educación Primaria. Esta situación no quita que en secundaria aún se tengan estudiantes con problemas para aprender, ya sea por cuestiones conductuales o por dificultades específicas de estudio. En todo caso, las manifestaciones de dificultades de aprendizaje en secundaria se arrastran de etapas anteriores.

La clasificación que se plantea es la siguiente:

  • Bajo rendimiento escolar.- lo cual se evidencia en un retraso generalizado en todas las áreas curriculares, porque hay una carencia en cuanto a aprendizajes y destrezas previas.
  • Desmotivación para el estudio.- los aprendizajes no le resultan significativos al estudiante.
  • Retraso en el desarrollo de la lógica formal.- sobretodo a partir de los doce años. Los alumnos con este problema presentan (1)dificultad en el razonamiento hipotético-deductivo y (2)dificultad en la inferencia y generalización de datos.
  • Escasas habilidades sociales.- no pueden socializar con sus pares lo cual dificulta la convivencia escolar.
  • Dificultades específicas en el estudio.- como falta de hábitos, ausencia de planificación, escasas habilidades para la lectura y la comprensión, etc. Dentro de este ámbito encontramos los problemas específicos de aprendizaje como disgrafía, discalculia, dislexia, etc.

Para Casado (2006), los trastornos de la expresión escrita son habilidades de escritura por debajo del nivel esperado por edad, nivel de escolarización y coeficiente intelectual. Existen diversos tipos, los cuales radican en la capacidad para componer escritos: (1) errores gramaticales, (2) errores de puntuación, (3) elaboración errónea de frases, (4) organización inadecuada de párrafos, (5) errores ortográficos y (6) caligrafía deficiente.

Los déficit pueden ser resultado de problemas subyacentes con la función grafomotora (control mano y lápiz), funciones motoras finas y vasomotoras, atención, memoria, formación y organización del concepto, así como la función del lenguaje expresivo.

Sobre este tema no abundaremos en detalle, dado que el estudio se centra primordialmente en una de las dificultades específicas relacionadas al lenguaje: la disgrafía.

Según el portal de información de salud para el público de la Biblioteca Nacional de Medicina, Medline Plus (2006), un trastorno de la escritura es “una condición de la infancia que se caracteriza por una deficiencia en las habilidades de escritura”.

Según los estudios realizados por esta institución, “del 3 al 10% de los niños en edad escolar están afectados, hasta cierto punto, por este trastorno. Los niños con trastornos de la expresión escrita tienen problemas al deletrear, cometen errores frecuentes de puntuación y gramática, y tienen una escritura deficiente. El trastorno aparece aisladamente o en combinación con otros problemas de aprendizaje”.

Además, Medline señala que existen otras discapacidades que pueden verse relacionadas con el trastorno de la expresión escrita. Son:

  • Ortografía deficiente
  • Errores gramaticales
  • Errores en la puntuación
  • Escritura deficiente

Existe una gran preocupación, por parte de los padres de niños con dificultades, acerca de la mejora de ellos. Al respecto, Medline señala que el grado de recuperación depende de la severidad del trastorno; y que, para tranquilidad de los padres, frecuentemente se observa una marcada mejoría después del tratamiento. Algo que debemos tener en cuenta es que, si el tratamiento no es oportuno, las complicaciones que se presentan pueden ser (1) problemas de socialización, (2) problemas de aprendizaje y (3) autoestima baja.

Sobre las dificultades específicas de la escritura, se pueden generar a varios niveles (Donoso, 2000):

  1. Nivel de trastornos motores/ perceptuales

Defectos fáciles de comprender como temblor o debilidad muscular, pérdida de visión por daño a lóbulos occipitales, etc.

  1. Nivel gnosopráxico

Cuando un acto motor ha sido realizado muchas veces y se adquiere la habilidad de hacerlo automáticamente, el cerebro almacena los “engramas” correspondientes.

La apraxia ideomotora, relacionada con la escritura, es la incapacidad de construir o dibujar los grafemas, manteniendo una disposición regular en el espacio.

En las agrafias apráxicas las letras se distorsionan hasta hacerse irreconocibles.

Generalmente, se deben a lesiones del lóbulo parietal izquierdo y muchas veces se asocian a apraxias constructivas o ideomotoras. Pueden acompañarse de mala disposición espacial de las letras y palabras, con separación anormal al interrumpir el trazo, con pérdida de la ordenación de los renglones.

  1. Nivel de los enunciados

En todos los afásicos se altera la escritura, y este trastorno generalmente tiene características similares al del lenguaje oral, pero es más severo. En pacientes con amnesia afásica puede observarse dificultad para evocar sustantivos, sustitución de grafemas y a veces agramatismo, disminución del número de ideas y de oraciones de un discurso descriptivo.

Tenemos dentro de este nivel:

  • Afasia de Broca: mayor agramatismo.
  • Afasia de Wernicke y global: el número de ideas (atingentes y no atingentes) pueden estar reducidas, el número de oraciones y palabras tiende a ser escaso y puede haber agramatismo. Lo más característico son las paragrafias con sustitución de grafemas o palabras y aun neologismos.
  • Lesiones parietoocipitales izquierda: agrafia con errores lingüísticos sin que exista un afasia en el lenguaje oral.


Este nivel de los enunciados se ha estudiado por medio del dictado y se ha concluido, desde el punto de vista de la neuropsicología cognitiva, con que existen procesos que permiten transformar una palabra oída en una palabra escrita: el sistema lexical y el fonológico.

  • Sistema lexical: permite escribir evocando la imagen visual de las palabras conocidas. Por ejemplo, en guinda o alcohol no hay concordancia entre el sonido y la grafía.
  • Sistema fonológico: permite transformar una serie de fonemas en grafemas o letras. Implica escuchar la palabra, segmentarla en fonemas constituyentes, transformar cada una en su grafema correspondiente. Se puede poner a prueba este sistema por medio de logotomas (palabras inventadas respetando reglas de combinación del idioma) como pratifolia.

  1. Nivel del discurso

Se relaciona con el uso del lenguaje y las ideas contenidas en los mensajes.

Ahora, luego de haber repasado los niveles que puede tener una dificultad en la escritura, debemos señalar la existencia de diversos tipos o clases de trastornos de la escritura, de los cuales los más conocidos son: la disgrafía, la disortografía y la agrafía.


La disgrafía es un trastorno específico del desarrollo de la escritura, y se identifica porque el niño tiene un nivel significativamente inferior al esperado para la edad y el nivel escolar. Cualquier perturbación en los procesos de lectura puede interferir en la escritura (De Lima, 2001). Para Bravo (1990), la disgrafía es un trastorno de la organización psicomotora que controla la mano y el brazo, y la regulación visual motora que permite corregir los errores que se cometen al escribir.

Implica una inhabilidad para controlar adecuadamente el ritmo y el ordenamiento de la escritura en una línea, a consecuencia de una alteración del proceso psicomotor.

El origen puede ser el exceso de tensión muscular, falta de tensión suficiente, trazos impulsivos, exceso de autocontrol, y suele ir acompañada de alteraciones en la percepción visual de la orientación espacial, que impiden una regulación adecuada (feed-back) de quien escribe.


El concepto de disgrafía se mueve dentro de dos contextos:

El contexto neurológico que plantea que la causa de la disgrafía se debe a un déficit neurológico. En este apartado se incluyen las agrafias, que son una manifestación de las afasias e implican anomalías severas del grafismo.

Y el contexto funcional que señala que la disgrafía es un trastorno de la escritura que surge en los niños, y que no responde a lesiones cerebrales o a problemas sensoriales, sino a trastornos funcionales.


Para aclarar, la disgrafía es un trastorno de tipo funcional que afecta a la calidad de la escritura del niño, en el trazado o la grafía, en su escritura confunde, omite, une y/o invierte sílabas o letras de forma incorrecta.

Ahora, conviene realizarse algunas cuestiones:

  1. ¿Cómo se reconoce a un estudiante con dificultades específicas de la escritura, especialmente DISGRAFÍA?
  2. De saber que un estudiante sufre de disgrafía, ¿qué clase de medidas debe tomar el docente para colaborar con la mejora de éste?


Antes de aventurarse a señalar una sintomatología, debemos tener en cuenta que se debe realizar un diagnóstico. Este procedimiento lo debe llevar a cabo un profesional de la psicopedagogía y con la complementación de evaluaciones psicológicas y neurológicas que descarten una dificultad de la escritura por causas neurológicas y/o emocionales.

Para establecer un diagnóstico de la disgrafía el especialista debe tener en cuenta una serie de condiciones:

  • Capacidad intelectual en los límites de normales o por encima de la media.
  • Ausencia de daño sensorial grave, como los traumatismos motores, que pueden condicionar la calidad de la escritura.
  • Adecuada estimulación cultural y pedagógica.
  • Ausencia de trastornos neurológicos graves, como lesiones cerebrales, con o sin componente motor, ya que podría impedir una normal ejecución motriz.
  • El factor edad también es importante. Se tiene la idea de que la alteración de la escritura no comienza a tener cuerpo hasta después del periodo de aprendizaje, que sería más allá de los 7 años. Por eso no se podría efectuar un diagnóstico hasta esa edad.


Pero, si no contamos con la presencia de un psicopedagogo, ¿no podremos saber a ciencia cierta si el estudiante que tenemos tiene o no disgrafía? ¿Significa que los docentes quedaremos de brazos cruzados?

No necesariamente es así. Podemos hacer un diagnóstico escolar, dentro del aula.

El Diagnóstico dentro del aula consiste en precisar el grado de alteraciones y puntualizar el tipo y frecuencia del error gráfico.

Para este procedimiento se necesitará corregir diariamente las producciones del estudiante, destacando las fallas para reeducar con la ejercitación adecuada.

De forma individual, se realizarán pruebas tales como:

  • Dictados: de letras, sílabas o palabras. Se dicta un trozo de dificultad acorde con el nivel escolar del niño. Lo más simple consiste en extraerlo del libro que habitualmente usa el niño, correspondiente al grado que cursa. Realizar el análisis de errores.
  • Prueba de escritura espontánea: destinada a niños que ya escriben. La consigna es: “escribe lo que te guste” o “lo que quieras”. Del texto se señalaran los errores cometidos.
  • Copia: de un trozo en letra de imprenta y de otro en cursiva, reproducir el texto tal cual está, y luego otros dos textos, uno en imprenta para pasar a la cursiva, y otro en cursiva para pasar a la imprenta.


Mediante estas tareas, a simple vista sencillas, observamos si el estudiante es capaz de
copiar sin cometer errores y omisiones; o bien si puede transformar la letra (lo que implica un proceso de análisis y síntesis). Si no logra copiar frases, se le pide que copie palabras, sílabas o letras.

El tratamiento de la disgrafía abarca una amplia gama de actividades que podrán ser creadas por el docente al tener el registro de errores que comete el niño. Se recomienda llevar un cuadernillo o carpeta aparte de la del trabajo en aula, para facilitar la inclusión de nuevos ejercicios y la corrección minuciosa.

El tratamiento tiene por objetivos:

  • Recuperar la coordinación global y manual y la adquisición del esquema corporal
  • Rehabilitar la percepción y atención gráfica
  • Estimular la coordinación visomotriz, mejorando el proceso óculo- motor
  • Educar y corregir la ejecución de los movimientos básicos que intervienen en la escritura (rectilíneos, ondulados) así como tener en cuenta conceptos tales como: presión, frenado, fluidez, etc.
  • Mejorar la ejecución de cada uno de los componentes que intervienen en la escritura, es decir, de cada una de las letras
  • Mejorar la fluidez escritora
  • Corregir la postura del cuerpo, dedos, la mano y el brazo, y cuidar la posición del papel.

El tratamiento de la disgrafía abarca diferentes áreas:

a. Psicomotricidad global y Psicomotricidad fina


La ejercitación psicomotora implica enseñar al alumno cuáles son las posiciones adecuadas para escribir correctamente:

Sentarse bien, apoyando la espalda en el respaldo de la silla

No acercar mucho la cabeza a la hoja

Acercar la silla a la mesa

Colocar el respaldo de la silla paralelo a la mesa

No mover el papel continuamente, porque los renglones saldrán torcidos

No poner los dedos muy separados de la punta del lápiz, si no éste baila y el estudiante no controla la escritura

Si se acerca mucho los dedos a la punta del lápiz, no se ve lo que se escribe y los dedos se fatigan

Colocar los dedos sobre el lápiz a una distancia aproximada de 2 a 3 cm de la hoja

Si se escribe con la mano derecha, puede inclinar ligeramente el papel hacia la izquierda

Si se escribe con la mano izquierda, puede inclinar el papel ligeramente hacia la derecha


    1. Percepción


Las dificultades perceptivas (espaciales, temporales, visoperceptivas, atencionales, etc.) son causantes de muchos errores de escritura (fluidez, inclinación, orientación, etc.) se deberá trabajar la orientación rítmico temporal, atención, confusión figura-fondo, reproducción de modelo visuales.

    1. Visomotrocidad


La coordinación visomotriz es fundamental para lograr una escritura satisfactoria. El objetivo de la rehabilitación visomotriz es mejorar los procesos óculo-motrices que facilitarán el acto de escritura. Para la recuperación visomotriz se pueden realizar las siguientes actividades: perforado con punzón, recortado con tijera, rasgado con los dedos, ensartado, modelado con plastilina y rellenado o coloreado de modelos.

    1. Grafomotricidad


La reeducación grafomotora tiene por finalidad educar y corregir la ejecución de los movimientos básicos que intervienen en la escritura, los ejercicios de reeducación consisten en estimular los movimientos básicos de las letras (rectilíneos, ondulados), así como tener en cuenta conceptos tales como: presión, frenado, fluidez, etc. Los ejercicio pueden ser: movimientos rectilíneos, movimientos de bucles y ondas, movimientos curvilíneos de tipo circular, grecas sobre papel pautado, completar simetría en papel pautado y repasar dibujos punteados.

    1. Grafoescritura


Este punto de la reeducación pretende mejorar la ejecución de cada una de las gestalten que intervienen en la escritura, es decir de las letras del alfabeto. La ejercitación consiste en la caligrafía.

    1. Perfeccionamiento escritor


La ejercitación consiste en mejorar la fluidez escritora, corrigiendo los errores. Las actividades que se pueden realizar son: unión de letras y palabras, inclinación de letras y renglones, trabajar con cuadrículas, etc. Luego realizar cualquier ejercicio de rehabilitación psicomotor. Se debe disponer de 10 minutos para la relajación.

    1. Relajación


Tocar las yemas de los dedos con el dedo pulgar. Primero se hace despacio y luego a mayor velocidad. También se puede hacer con los ojos cerrados. Unir los dedos de ambas manos, pulgar con pulgar, índice con índice; primero despacio y luego a mayor velocidad. También se puede hacer con los ojos cerrados. Por último, se puede apretar los puños con fuerza, mantenerlos apretados, contando hasta diez y luego abrirlos.

La terapia debe ser planeada sobre bases individuales y adaptada a las necesidades de cada estudiante con el fin de asegurarse su interés y cooperación. Además, debe comenzar con las dificultades especificas, partiendo del nivel en que se encuentre el alumno.



Portal de Educación y recursos para psicólogos: Psicopedagogía.com – Psicología de la Educación para Padres y Profesionales. En: http://www.psicopedagogia.com/disgrafia

Artuso Avendaño, Marcela y Guzmán Maluenda, Valentina (2006). Dificultades del Aprendizaje. Pontificia Universidad Católica de Chile. En: http://ceril.cl/P3_DDA.htm



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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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  • Ardila, Alfredo y Roselli, Ostrosky (1996). Rehabilitación Neuropsicológica, conceptos y tratamientos básicos para la rehabilitación del daño cerebral. Editorial Planeta: México, D.F.
  • Ariza Viguera, Manuel (coord.); García Cornejo, Rosalía; Méndez de Paredes, Elena y Rodríguez Toro, José Javier (2003). Lengua y Literatura. Profesores de enseñanza secundaria. Volumen I. Temario específico. Editorial MAD S.L.: España.
  • Bravo Valdivieso, Luis (1990). Psicología de las dificultades del aprendizaje escolar: Introducción a la educación especial. Editorial Universitaria: Chile.
  • Casado Persona, Mónica (2006). Manual de preparación para el Examen PIR (Psicólogos Internos Residentes). Editorial MAD, S.L.: España.
  • De Lima, Hilda (2001). Cómo ayudar a niños con problemas de aprendizaje. Selector S.A. de C.V.: México.
  • Donoso Sepúlveda, Archibaldo (2000). Cerebro y lenguaje. Introducción a la Neurolingüística. Editorial Universitaria: Chile.
  • García Trinidad, Ana María (1989). Problemas del aprendizaje. Ediciones San Marcos: Lima.
  • Hecaen H. (1979). Aphasias. Handbook Behavioral Neurobiology, vol. II: Neuropsychology. Plenum Press: New York.
  • Luria A. R. (1980), Conciencia y Lenguaje. Editorial Pablo del Río: Barcelona.

LINKOGRAFÍA

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