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Gustave Flaubert

Flaubert, novelista francés, hijo de médico, nació en Ruán (Normandía) el 12 de diciembre de 1821. Su delicada salud (un desorden de tipo nervioso) le obligó a dejar los estudios de Derecho, que había comenzado en París. Fue entonces cuando decidió dedicar por entero su vida a la literatura.
El viaje que realizó por Grecia y Oriente Próximo, entre 1849 y 1851, le inspiraría, posteriormente, algunos de los exóticos escenarios en los que ambientó varias de sus novelas. La mayor parte de su vida transcurrió de forma tranquila, junto a su familia, en Croisset, una casa de campo cerca de Ruán, donde recibía frecuentes visitas de otros importantes escritores. Allí murió el 8 de mayo de 1880.
Su novela “Madame Bovary” (1857) está considerada como una de las grandes obras de las literaturas francesa y universal, aunque este reconocimiento no le llegaría a su autor hasta bastante después de su publicación. Antes, Flaubert hubo de enfrentarse a un importante proceso legal. Tanto el autor como el editor fueron acusados de inmoralidad, y, aunque resultaron absueltos en el proceso legal llevado contra ellos, el escándalo perjudicó el lanzamiento del libro.

Charles Bovary

Antes de que naciera Madame Bovary, Gustave había escrito “La tentación de San Antonio”. Era una necesidad para él recibir el consejo de Louis Bouilhet y Máxime Du Camp y, justamente, por recomendación de ellos no la publicó. Sus confidentes y consejeros literarios le recomendaron que escribiera algo realista, inspirándose en algún caso acaecido de veras. Le propusieron el caso de una mujer, esposa de un médico, que se había suicidado envenenándose.
A partir de ese momento, el genio creador de Flaubert inicia la tarea de dotar de fondo a ese hecho tan frío y distante. Tomó muy en serio el consejo de sus compañeros, quiso reflejar la realidad, es más, quiso ser la realidad.
Al traspasar lo real a su novela, Flaubert escoge los detalles más significativos, más evocadores, y les confiere más precisión, mayor claridad, nos los hace sentir más reales. Los estudiosos de Flaubert señalan que los personajes de “Madame Bovary” son reales, o fueron creados de la mezcla de varias personalidades que Gustave conoció o de quienes tuvo alguna referencia.
En Charles Bovary, Flaubert llevó a cabo (muy probablemente) una síntesis de dos personajes reales (Joan, 1981):

bovary

« – Aquel “mozo pesado y apático, aunque concienzudo”, que sólo logró “pasar los exámenes de médico gracias a la protección del padre de Flaubert” y que fue médico de Ry, su infancia y adolescencia son exactamente tal cual relata Flaubert.
– Aquel marido de Louise d’Arcet, anterior al escultor Pradier, que al descubrir su desdicha conyugal al par que su ruina murió repentinamente, como en la novela.»

Pero, ¿qué importancia podría tener un hombre tan mediocre como Charles dentro de esta historia?, ¿por qué tomarlo en cuenta si, inclusive, su propia Emma no lo hacía?
Desde muy pequeño, Charles vivió rodeado de tristezas y contradicciones. Mientras su madre quería que fuera un hombre culto, capaz de vivir las aventuras que ella hubiera deseado tener y de ser feliz y próspero; su padre quería que fuera campesino, ya que su complexión era la adecuada, y que ayudara en las tareas en que la fuerza bruta era única condición. Su madre era una mujer dulce, de buena posición, en contraposición a su padre que era un oportunista y falto de criterio, haragán, casado por interés económico. Al final, no fue lo uno ni lo otro, se convirtió en médico a la fuerza. Después, conoció a Emma Rouault.
Entre Charles y Emma existe un profundo abismo. Él, humilde, tímido, con una educación modesta, una familia disfuncional que había afrontado graves problemas cuyos flagelos impactaron en la personalidad del joven Charles. Una madre sobreprotectora y un padre que lo consideraba un peón de hacienda, buen elemento que aprovechar; resulta sencillo comprender la mediocridad de temperamento de Charles.
Emma era distinta: su familia había gozado de todas las comodidades, ella recibió una excelente educación, era una joven beldad, anhelaba una vida que correspondiera a su condición y más.
Cuando Charles decide contraer nupcias con la señorita Emma, lo hace porque está atrapado por la belleza y elegancia de la joven. Recién “liberado” de una mujer insoportable, Charles quedó viudo y sólo esperó lo suficiente para ir en busca de la joven hija de Rouault. Admiraba sobremanera su belleza, su prestancia, sus manera delicadas.
Estando casados, cuanto más comprensivo, amante, devoto y complaciente era Charles con Emma, más repulsión le causaba a ésta. Por ello, la esposa huye para zambullirse en la aventura y negar la normalidad de su vida. Su esposo no era como los galanes de las novelas que leía, era diametralmente distinto. Ella se sentía como la heroína de sus historias y reclamaba un galán que estuviera a la altura de sus lecturas, requerimiento que Charles no cumplía.
A pesar de la infidelidad, Charles no reclamó, no se encolerizó, la había amado tanto que no había reparado en la repulsión que le causaba a Emma y el aburrimiento que ella pasaba a su lado. Sucedía a veces que Emma llamaba a su amante…
«Rodolphe llegaba; era para decirle que se aburría, ¡que su marido le era odioso y la existencia insoportable. (…)
Su ternura, en efecto, crecía de día en día con la repulsión hacia el marido. Cuanto más se abandonaba ella al uno, tanto más execraba el otro. Jamás Charles le parecía tan desagradable, con los dedos tan cuadrados, el espíritu tan tardo, los modos tan vulgares como después de una cita con Rodolphe.» (Flaubert, 1999, 186)
En mi opinión, para que Madame Bovary sea juzgada como inmoral de forma rígida, es necesario que exista un hombre – víctima incapaz de defender su posición de esposo.
El efecto que sobre el lector provoca la estulticia de Emma Bovary no sería tan profundo si el esposo no fuera tan inútil como lo es Charles. Si éste hubiera sido varonil, elegante, algo misterioso, galante, de mejor semblante, de espíritu profundo, un hombre de la realeza, un conde o un duque, Emma no lo hubiera engañado, no hubiera sido necesario.
Emma es una mujer reprochable en función del daño que inflige sobre Charles, la víctima, el de menor nivel social y económico, el pobre esposo, el hombre falto de experiencia, el grosero y vulgar pero amante y generoso varón casado con ella.
El papel de Charles en la novela de Flaubert es hacer más notoria la deformación de Emma. Charles contribuye a notar con mayor claridad la frivolidad y extravío espiritual de la Bovary, conduce a que, con toda razón y hasta con brillante intelecto, Emma Bovary exclame: “¡Por qué me habré casado!”.
Nunca estuvimos más de acuerdo con ella. Si lo único que quería era escapar de su casa porque estaba aburrida, tenía muchos otros caminos por los que enrumbar.
¿Por qué se habrá casado?

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Referencias bibliográficas

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