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Con este artículo no pretendo hacer un ensayo del Síndrome de Burnout, ni hablar largo del estrés del docente, lo único que quiero es contarles que los profesores son los profesionales con mayor nivel de estrés laboral por múltiples razones que seguro se les hace casi increíble imaginar. No exagero, esperen a leer completo.

Para comenzar, quisiera basar algunas de mis opiniones en la entrevista que se hiciera a Jordi Fernández (Vicedecano de la Facultad de Psicología de la Universitat Autònoma de Barcelona y profesor del área de psicología básica del Departamento de Psicología de la Educación), así como también las referencias que haré a la Tesis Doctoral de José Manuel Párraga (Eficacia del Programa IRIS para reducir el Síndrome de Burnout y mejorar las disfunciones emocionales en profesionales sanitarios).

Y bien, el estrés laboral es el que se desencadena por causa directa del desempeño de una profesión determinada. Para quienes aborrecen el trabajo o las obligaciones que de él devienen, seguro el razonamiento será “Trabajar produce estrés, ergo no trabajo”. No es así.

El estrés es un estado de activación física y psicológica relacionada con el esfuerzo necesario para hacer frente a las demandas ambientales, pero cuando este estado se hace crónico tiene repercusiones negativas en la salud. ¡Ojo! Cuando se hace crónico, es decir, que no pasa, que permanece.

Ahora, líneas arriba dije que los profesores son los que registran niveles altos de estrés laboral… sí, pero la explicación: “El Estrés laboral docente es un problema grave, sin embargo, no es del todo cierto que los profesores sean la profesión con más Estrés laboral, hay varias profesiones en las que, cuando se ha evaluado, aparecen con niveles de Estrés laboral al menos similar, entre ellas están el personal de enfermería hospitalario y los agentes de policía. El estado de salud, tomado globalmente, no es peor en los profesores que en otras profesiones con alto grado de Estrés laboral, la característica alarmante y propia de los docentes es que dentro de las causas de baja aparece un porcentaje de depresión claramente mayor que en otros segmentos de la población.” (Entrevista a J. Fernández)

¿Se fijaron en un dato relevante? No se trata de decir que los profesores son los más estresados trabajadores, sino que además de eso se registra en ellos un porcentaje de depresión mayor que el de otros segmentos de la población.

Ese burnout, el estar quemado o apagado, implica que el profesor se sienta cansado, sin energía, insatisfecho con su trabajo. Se presenta en el profesor que critica mucho el trabajo, la forma en que se hace esto o aquello, los métodos de enseñanza, las formas de programar, etc. pero que no es proclive a hacer un cambio y marcar la diferencia. Es como que mucho critica, pero se queda sentadito con los brazos cruzados. “Es que es así y no se puede cambiar” es la excusa de estos docentes.

Y se crea un círculo vicioso… no me gusta cómo se hacen las cosas, estoy harto, pero no puedo hacer nada, y las cosas seguirán empeorando… ¿acaso no es estresante vivir y, lo que es peor, trabajar pensando en que nada de lo que hagamos vale la pena para mejorar y cambiar? El sólo pensarlo es estresante.

Si usted, querido profesor que visita este espacio, presenta los siguientes síntomas, por favor, le ruego que busque ayuda profesional:

  • Sentirse mal pagado y sobrepasado por el trabajo
  • Sentir que no se tiene un vínculo con el lugar en el que se trabaja y con la gente con la que compartimos el trabajo
  • Sentirse incapaz de hacer frente a problemas de indisciplina, a alumnos con necesidades educativas especiales o al trabajo burocrático (el administrativo-pedagógico como la planificación, los informes y las programaciones de corto plazo: unidades, sesiones o actvidades, proyectos o módulos)
  • Sentirse cansado, irritado o deprimido al acabar la jornada laboral (uf! por fin terminó el día… pero mañana aún es martes!!! Sábado, ven rápido!!!)
  • Faltar al trabajo frecuentemente debido a problemas leves de salud, como resfriados… es decir, cualquier cosa se me ocurre para dejar de ir a trabajar… es insoportable!!!

Visitante amigo que no eres profesor, te preguntarás: ¿Por qué les pasa eso a los profes si su profesión es tan fácil? No, no acepto que digas eso.

Para comenzar, mucha gente experimenta pánico escénico al estar frente a diez personas y dirigirles la palabra, responder consultas o simplemente ser observado por largo rato por mucha gente. Otra, manejar a más de diez seres humanos que tienen cada uno una forma de ser y pensar, y lo que es más pesado, una crianza y un comportamiento que moldear o educar, no es simple.

Ha sucedido que algunos alumnos adopten actitudes matonescas y ocurra lo que en Argentina con ese chico que le hizo “una bromita” a su profesora (la jaloneó, la interrumpía constantemente, hasta le rozó sus zonas íntimas con un paraguas, en fin… una broma inocente, ¿no?), o que quieras tú, profesor, decirle a tu alumno de forma muy respetuosa con su autoestima y dignidad de persona que deje de hacer eso que hace y que no es adecuado porque él o ella lo sabe y te des con la respuesta: “Ay!, profesora… ni mi mamá me riñe y usted me va a venir a corregir… eso es una agresión… y yo acá pago mi plata para que me enseñen no para que me llamen la atención”.

Situaciones como ésta generan siquiera un poco de estrés, hasta para el más experimentado profesor.

No es que quiera decir que está bien dejarse arrastrar por lo que se nos presenta como complicado en el trabajo, sino tratar de solucionarlo de la forma más razonable con los chicos y ayudarlos a analizar la situación de forma civilizada.

En la entrevista que les comento hay información bien interesante al respecto, les invito a que la lean.

Saludo a los profesores que a pesar de las dificultades siguen adelante y tratan de hacer que las cosas caminen, a los que se arriesgan a los cambios y a los que se conectan con los alumnos de manera que el salón se convierte en un ambiente de debate y de aprendizaje.

No se olviden, el buen profesor es el líder democrático y con la autoridad ganada por su relación empática y justa con quienes convive, en este caso, los alumnos.

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Para quienes quieren conocer la entrevista completa y corroborar lo aquí afirmado, pueden visitar la siguiente dirección:

http://www.educaweb.com/esp/servicios/monografico/estres/entrevista.asp

Se las recomiendo, está buena y presenta también las pautas para hacer frente al incendio.

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