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Me lo preguntan muchas personas: alumnos, unos cuantos profesores de mi curso de Gramática Estructural, mi amiga del asiento de al lado…

señorita, señorita... ¿qué dijo que era morfema?

Morfema, ¿no? Bueno, de seguro que no a todos les sirve, pero a quienes postulan a la universidad o a quienes estudian lengua, sí les ha de servir. Particularmente, creo que los morfemas, que son las unidades mínimas de significado, justamente nos sirven al darnos pautas de significación, al ayudarnos a conocer qué demonios quiere decir esta u otra palabra tan sólo reconociendo su raíz.

Morfemas hay de muchos tipos. Tradicionalmente se les clasificaba en:

  • Raíz o lexema: parte irreductible de la palabra, contiene la idea central de significado.
  • Afijos: partes de la palabra que modifican a la raíz. Pueden ser:

– Prefijos: van antepuestos al lexema, cambian el significado del mismo.

– Sufijos: van pospuestos al lexema. Pueden ser de dos clases:

* De flexión: modifican a la palabra sólo en sus accidentes gramaticales (como el género y número).

* De derivación: afectan a la raíz en su significado.

Luego, podemos hallar clasificación por su grado de dependencia, y los hay:

  • Libres: pueden existir como palabra en forma independiente sin necesidad de otros morfemas, por ejemplo mar, pan, sal.
  • Ligados o trabados: no se dan de forma aislada, sino que aparecen relacionados necesariamente con otros morfemas. Como por ejemplo -dad (maldad), -s (compadres), -er (frutero), -ísim (bonísimo), -o (alumno), -mente (suavemente).

Finlamente, me parece interesante la clasificación por su contenido, pues es la que ahora más se usa. En ella se distinguen los morfemas:

  • Lexicales: contiene la significación principal de la palabra.
  • Gramaticales: contienen significación gramatical, es decir, expresan accidentes (gº, nº, etc.)

Aunque te parezca poco creíble, los morfemas pueden ser de gran utilidad para comprender mejor un texto, siempre desde el punto de vista semántico, porque puedes tentar el descubrimiento de la palabra por medio de tus nociones morfológicas. Te explico, porque presiento que esto te está sonando a chino mandarín:

Supongamos (y si te sabes el significado, pues déjame decirte que me parece muy bien… pero no me malogres el ejemplo que a las 3:00 a.m. no se me ocurrió nada mejor, ok?) que tienes la palabra subyugado.

Y bien, SUBYUGADO…  y tú recuerdas que alguna vez oíste la palabra yugo… y claro, yugo significaba algo así como… un peso, una carga, algo que le ponen a los bueyes para sujetar el arado… y, pum!, ya tienes la base de la palabra.

Y luego te dices… pues sub… sub era algo así como debajo de algo, o de un nivel menor, por debajo de… claro, me da idea de estar bajo el yugo de alguien… y, plaf!, ya más o menos le entiendes el lado literal a la palabra, o sea, me explico… acabas de enterarte de que subyugar es tener a alguien bajo nuestro yugo… pero y -ado???

-ado, más o menos creo que se refiere a una persona, sí, se refiere al que se encuentra bajo el yugo de otra persona.

Y entonces, señoras y señores, ya llegaron ustedes solitos y sin ayuda del diccionario a una definición muy buena de lo que la palabra subyugado significa: el que está sometido o dominado de forma poderosa por alguien.

Esas pequeñas partecitas que fuiste analizando por separado, como si fueran cosas tan simples, tan insignificantes… sí, esos minúsculos conjuntos de letras o sonidos, son MORFEMAS. Así, en subyugado encuentras:

SUB         –     YUG          –    AD          –        O

prefijo   +     lexema   +    sufijo    +       flexivo de número

Y así es como te explico que los morfemas, aunque no lo creas, son útiles y seguro que los has usado sin darte cuenta.

Ahora, pregunta de examen…

En la palabra Vicepresidente, el lexema es:

  • a) Pre-
  • b) Presid-
  • c) Presi-
  • d) President-
  • e) Presidente-

A ver, el último de la fila… sí, tú… ¡Responde!

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